D. ¿Entonces, cuándo debería hacerme la prueba de detección del VIH?

Es recomendable hacerse una prueba de detección del VIH para saber si te has infectado si estás en alguna de las circunstancias siguientes:

-  Si, por cualquier motivo, tienes dudas o sospechas que podrías haberte infectado, aunque te parezca que tus dudas no son importantes o que son “una tontería”, en particular, si nunca antes te has hecho la prueba.

- Hacerte la prueba de manera rutinaria una vez al año si has tenido tres o más parejas sexuales distintas durante el último año, aunque, con la información que tienes, pienses que no has tenido riesgo de infección. En particular si no tienes muy claro cuáles son las prácticas de riesgo, o si no recuerdas si en algún momento has podido tener prácticas de riesgo con algunas de esas personas.

- Si sabes que has tenido una práctica de riesgo de infección, en particular, sexo con penetración vaginal o anal, tanto si has sido penetrado/a como si eres tú quien ha penetrado, o si has compartido juguetes sexuales con tus compañeras/os sexuales en juegos que implicaran penetración, sin utilizar en ninguno de estos casos un preservativo o bien si lo has utilizado unas veces sí y otras no.

- Si has compartido material de inyección: agujas, jeringuillas, cuchara o cuenco de mezcla, en el consumo de heroína, esteroides, hormonas o cualquier otro tipo de sustancia inyectable. Igualmente, es recomendable que te hagas la prueba si te has hecho un piercing o un tatuaje compartiendo con otras personas el instrumental que se utiliza para tales fines, o bien si te lo has hecho en un sitio que no ofrezca garantías sanitarias: en un puesto callejero, en una feria, etc. En este caso, conviene también hacerse una prueba para detectar la hepatitis B o C.

- Si eres un/a trabajador/a sanitario/a que ha tenido un accidente laboral como por ejemplo, un pinchazo con una aguja o jeringuilla, o una exposición directa a sangre o fluidos corporales internos de algún paciente, tanto si se tiene el conocimiento de que esa persona tiene el VIH como si no.

- Si piensas que tu pareja habitual podría tener relaciones sexuales con otras personas y no estás seguro/a de que tenga o no prácticas de riesgo, especialmente si mantenéis prácticas de riesgo en vuestra relación sin usar el preservativo o sólo utilizándolo a veces, o si compartís material de inyección.

- Es recomendable hacerse la prueba una vez al año si tu pareja tiene el VIH y tú no, a pesar de que, por la información que tengáis, penséis que no habéis tenido prácticas de riesgo y, muy especialmente, si a tu pareja le han diagnosticado el VIH tiempo después de haber empezado vuestra relación y todavía no te has hecho la prueba o te la habías hecho antes de conocer que tu pareja tiene el VIH.

- Si estás embarazada o estás pensando quedarte embarazada.

- Si en algún momento has padecido tuberculosis o has tenido alguna infección de transmisión sexual como, por ejemplo, herpes, clamydias o sífilis y no te has hecho nunca la prueba o te la habías hecho antes de padecer estas enfermedades. Si has tenido alguna infección de transmisión sexual, entonces, es probable que también hayas tenido prácticas de riesgo, por lo que también podrías haberte expuesto al riesgo de infección por VIH. En el caso de la tuberculosis, se recomienda porque esta enfermedad es hoy en día poco común, a no ser que esté relacionada con algún problema en el sistema inmunitario que podría, a su vez, estar relacionado con una posible infección por VIH.

Algunos mitos y conceptos equivocados que llevan a la gente a preocuparse innecesariamente

 

A continuación apuntamos una serie de situaciones por las cuales es común que la gente se preocupe o se plantee si ha podido adquirir el VIH y que no suponen ningún riesgo de infección ni tampoco implican necesidad ninguna de hacerse la prueba:

- Ir al colegio, a la universidad, de compras, a cenar, al cine, a una instalación deportiva (piscina, pista, sauna, gimnasio, etc) o a cualquier otro lugar público en el que estén presentes o hayan estado personas con el VIH. Tampoco por visitar a una persona con VIH en su casa o en un hospital.

- Comer comida preparada y servida por una persona que tiene VIH, ni por beber del mismo vaso o comer del mismo plato, ni por compartir el tenedor, la cuchara o el cuchillo.

- Utilizar el mismo baño o inodoro, hablar por el mismo teléfono o intercambiar y compartir la ropa.

- Tocar, acariciar, besar (incluso apasionadamente) o abrazar a una persona con VIH.

- Ser picado por un mosquito o cualquier otro insecto, ni por ser mordido por un perro, un gato o cualquier otro animal doméstico o silvestre.

- El VIH no se transmite ni por la orina, ni por los vómitos, ni por el sudor, ni por las lágrimas, ni por la saliva. El virus no está presente nunca en la mayor parte de estos fluidos. Sólo en algunas personas con VIH puede haber virus en la saliva y en las lágrimas, pero en una forma muy poco activa del virus y cantidades muy, muy, muy pequeñas que no pueden de ninguna manera producir una infección.

¿Y si tengo síntomas que no sé a qué se deben?

Si días después de haber mantenido una práctica de riesgo notas algunos síntomas parecidos a los síntomas de la infección inicial por VIH, como fiebre, ganglios inflamados, dolor de cabeza, dolor de articulaciones, etc, es conveniente que acudas al médico y le comentes que crees que has podido tener una práctica de riesgo. En ese caso, por precaución, aunque no estés seguro/a de haber tenido, en realidad, una práctica de riesgo, es muy probable que tu médico te recomiende hacerte una prueba de detección del VIH.

Si, en cambio, no has tenido prácticas de riesgo, estos síntomas u otros parecidos pueden deberse a una gripe, una mononucleosis, una reacción alérgica o cualquier otra enfermedad que pudieras tener, contraída antes, o incluso después de la supuesta práctica de riesgo y que no necesariamente estaría relacionada con dicha práctica de riesgo, ni con el VIH. En todo caso, si no te sientes bien, es recomendable igualmente acudir al médico en cuanto te sea posible.

Un buen consejo es no obsesionarse. Si tienes dudas, primero, infórmate. Si con la información recibida tus dudas no se aclaran, entonces lo más sensato es hacerte la prueba. Es la manera más rápida y eficaz de salir de dudas. Si te obsesionas o te angustias, puedes al final, por temor, evitar hacerte la prueba, o estar varios días o semanas angustiado/a hasta que finalmente te decidas.

¿Es difícil infectarse por el VIH?

Desde luego, si tienes prácticas de riesgo y no te cuidas, es simplemente cuestión de probabilidades, cuantas más veces tengas prácticas de riesgo y no te protejas, más probabilidades tienes de infectarte, y te puede ocurrir a la primera, o la vez siguiente, o la próxima vez…mejor no tentar a la suerte, ¿no crees?

En resumen:

Las precauciones se reducen a las prácticas de riesgo en el sexo, a saber, la penetración sin el uso del preservativo y el contacto con semen y/o flujo vaginal de la persona infectada, y compartir material de inyección.

Exceptuando las prácticas de riesgo, puedes hacer cualquier cosa y compartir cualquier actividad con una persona con VIH sin tener riesgo de infección.

Compartir vivienda, hacer deporte juntos, compartir la ropa, la comida, la bebida, bañarse en la misma piscina, utilizar el mismo baño, ducha o inodoro, comer comida preparada por una persona con VIH, acariciarse, besarse, abrazarse, dormir juntos/as, dar o recibir un masaje, que tus hijos/as vayan al mismo colegio y aula que niños/as con VIH y que compartan con ellos/as juegos y actividades deportivas y, en suma, absolutamente la mayor parte de las actividades cotidianas que realizamos con otras personas cada día, durante toda la vida, no suponen en absoluto riesgo de infección por VIH.

Por tanto, convivir con alguien con VIH o tener contacto con alguien con VIH no es motivo para que te preocupes y te hagas una prueba. Mantener prácticas de riesgo sin tomar precauciones sí es motivo para hacerse la prueba.

Finalmente, ten en cuenta que un resultado negativo de la prueba no te hace inmune a la infección. Si no te cuidas, el riesgo de poder infectarte está ahí, aunque las pruebas que te hayas hecho hasta ahora hayan dado un resultado negativo.

Hacerte una prueba y que te dé un resultado negativo es una buena ocasión para plantearte un pequeño cambio en tus hábitos, ni siquiera es necesario que dejes de hacer ciertas cosas, se trata, simplemente, que las hagas de un modo más seguro.

© Linfositio.org, 2010

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